venenos

Venenos que curan enfermedades

Que es necesario conservar la biodiversidad de nuestro planeta, lo sabemos, pero vamos a detenernos a considerar un tema fascinante que nos hará todavía más conscientes de la necesidad de cuidarlo. Existen miles de animales que producen venenos y estas toxinas abren todo un mundo de posibilidades curativas para los humanos. La farmacología estudia las propiedades de estas sustancias letales para desarrollar tratamientos a un gran número de enfermedades.

Estas terapias basadas en venenos ya se utilizaban en la antigüedad para curar heridas  y diversos trastornos. En 1830, por ejemplo, el veneno de cobra llegó a Occidente como analgésico homeopático. En 1960, se descubrió que el veneno de la víbora trataba la trombosis venosa profunda, por lo que en 1968 los hospitales utilizaban anticoagulantes basados en veneno de víbora.

Otro ejemplo sería el veneno letal de la serpiente mamba verde, capaz de matar a su víctima afectándole el sistema nervioso y circulatorio, pero que los científicos han transformado en un fármaco capaz de bajar la tensión arterial, reducir la fibrosis y proteger los riñones (gran avance para la investigación cardiovascular).

Todo un mundo para la biología molecular pero que necesita de las altas tecnologías, para descubrir los componentes activos de los venenos y ver cómo encajan en unas determinadas estructuras moleculares, muy concretas. Venenos de serpientes, arañas, escorpiones, animales marinos, algunos lagartos, muchas especies de peces, las caracolas cono, etc.

Todo un mundo de esperanza que se abre ante nosotros para tratar enfermedades tan difíciles como la esclerosis múltiple, isquemias, ataques epilépticos, Alzheimer, Parkinson, lupus, enfermedades autoinmunes, depresión y diversos tumores cancerígenos.

Y acerca de las plantas tóxicas o plantas venenosas, hablaremos en otro momento, pues es otro mundo del que obtenemos también muchos beneficios.