Twitter bird chatting

Turquía bloquea el acceso a Twitter

No es la primera vez que vemos algo así, pero nunca deja de sorprendernos. Que en esta sociedad de la información todavía se siga intentando “poner puertas al campo” escapa a la lógica. En esta ocasión, ha sido Turquía la que ha decidido vetar el uso de una red social.

Con el más que probable motivo de las próximas elecciones en Turquía, el presidente turco Tayyip Erdogan ha decidido bloquear el uso de Twitter en el país. Es bien conocido su malestar con la red de microblogging después de que ésta decidiera no eliminar una serie de mensajes perjudiciales para el Gobierno publicados por usuarios, concretamente algunas pruebas referentes a prácticas corruptas. Y parece que Erdogan no quiere quedarse sólo ahí: ya ha anunciado que se está planteando acciones similares contra Youtube o Facebook, y ha manifestado que le importa muy poco, por no decir nada, la opinión de la comunidad internacional al respecto.

Como era de esperar, la propia red social (que además ayer celebraba su octavo cumpleaños) se hizo eco de la situación; en ella, los comentarios encendidos pueden leerse acompañados del hashtag #TwitterIsBlockedinTurkey. Sin embargo, los directivos han recomendado a los usuarios que continúen tuiteando si lo desean mediante mensajes de móvil: basta con enviar el texto Turkcell texto START al número 2555 para ello. Mientras tanto, comentan, están “investigando lo sucedido” con el gobierno turco para ponerle una solución.

La relación agridulce entre gobierno y redes sociales

Mientras algunos dirigentes no dudan en aprovechar el potencial de las redes sociales para difundir mensajes que se enfocan no sólo a su política sino a reforzar su imagen personal, otros países engrosan una triste lista de enfrentamientos con este medio de comunicación masivo, el más útil a la hora de difundir la voz del pueblo, al fin y al cabo. Irán o Venezuela son sólo algunos de estos nombres. Hasta ahora, en todos los casos se ha tratado de esfuerzos en balde: las “trampas” y métodos para saltarse las restricciones aparecen casi con la misma rapidez que llegan éstas. En las próximas horas veremos si Turquía sigue la misma lógica.