Biological clock

¿Tenemos un reloj interno? Los ritmos circadianos

Todos los seres vivos, desde el punto de vista biológico, tenemos una especie de reloj interno. Cuántas veces nos hemos preguntado por qué la fiebre aumenta por las noches o por qué la tos se vuelve más intensa o incluso tan sólo aparece por la noche. Y qué decir del famoso trastorno llamado jet lag durante las vacaciones  cuando se hace un viaje muy largo en avión y las molestias que provoca en el organismo.

Desde épocas muy antiguas se han tenido en cuenta y estudiado los llamados ritmos biológicos, ya Aristóteles y Galeno hablaban acerca de la periodicidad del sueño. Aunque durante siglos lo único que se consideró fueron las influencias externas, la influencia del medio ambiente y los factores astronómicos sobre los hombres, los animales y las plantas. Así explicaban fenómenos como las modificaciones en la floración de los vegetales, la reproducción  y la hibernación de los animales, las migraciones de las aves, etc.

Hasta el siglo XIX no se tuvo en cuenta el reloj interno que absolutamente todos los organismos vivos tenemos. Que de este reloj interno dependen muchísimas funciones bioquímicas y muchos comportamientos y actividades.

Dentro de la clasificación de los ritmos biológicos, han sido muy estudiados, los llamados ciclos circadianos. Su nombre  viene del latín, de ”circa” = “alrededor de” y “dies” = “día”.

Estos ritmos circadianos determinan tanto las pautas del sueño y de la alimentación como funciones tan importantes como ciertas actividades hormonales, celulares y cerebrales. Finalmente, este reloj interno se localizó (en los mamíferos) en un grupo de neuronas situadas en el hipotálamo. El nombre de este punto es NSQ (núcleo supraquiasmático) y efectivamente su actividad depende en gran medida de un factor externo:  la luz. A través de los ojos, de la retina, llega información al cerebro (al NSQ), que en función de los ciclos luz/oscuridad, manda a su vez información a la glándula pineal. Llegados a este punto, no seguiré dando nombres técnicos, puesto que ya requeriría de más conocimientos anatómicos y de bioquímica para poder explicar en detalle los procesos fisiológicos que siguen.

Lo que nos queda claro es que más allá de la fatiga, insomnio y mareos que podamos sentir con el jet lag, por ejemplo, muchas funciones de nuestro cuerpo vienen determinadas por los ritmos circadianos. Y también muchas hormonas y procesos en nuestro cuerpo están afectadas por ellos (p.ej. cortisol, renina, LH, FSH, TSH, estradiol,etc.)