Illegal Street Drugs

Sobre la historia de Nora

De todas las historias de la última semana es sin duda la historia de Nora, la chica muerta por sobredosis de drogas a los dieciséis años en Mallorca, la que más me impresiona y estremece. Este sábado, una de las cadenas generalistas emitía una entrevista con los padres de la malograda muchacha.

Era sencillamente desolador escucharles contar como habían perdido a su hija sin siquiera percatarse de la espiral de drogas y prostitución en la que había entrado. La imagen de ese padre fornido al que un día una mafia inclasificable decide empezar a robarle su única hija, es la imagen de un león enjaulado, de un gran animal herido que no sale a cazar a la estepa por la vida de su compañera, también destrozada ante la pérdida de su pequeña. Esas miradas de no entender como no pudieron caer en lo que ocurría, esa atormentada expresión de a quien le puede la certeza de haber fallado en todo aquello en lo que no se podía fallar es de lo más cabrón que hemos podido ver en televisión.

Y es que la historia de Nora resume sin duda lo peor de un ser humano que es capaz de fagocitar y envenenar hasta la muerte a lo más indefenso que nos da eso que llamamos crecer, un alma joven, con dudas, con toda una vida por construir, que alguien siega por capricho, por mera monstruosidad. Esta historia hace culpables y cómplices desde al maldito conductor de cundas, proxeneta y depravado, hasta a la supuesta amiga iniciadora y ejerciente de una superioridad moral repugnante, pasando por un entorno vecinal que observa y tolera entre silencios, el maldito espectáculo y terminando por esa policía mal llamada de cercanía, que durante más de un año es incapaz de parar tan rechazable proceso.

Es como digo infernal, imaginar como padre la facilidad que puede tener una chica con la vida por delante y con todos los sueños e inseguridades propios de unos dieciséis años, de caer en las manos de estos monstruos abominables que sólo merecerían sentir alguna vez en sus vidas esa misma expresión de vacío absoluto de este león herido que el sábado nos devolvía la pantalla. Descanse ya en paz, Nora.