Ser sonámbulo

Ser sonámbulo

Nos encontramos ante un tema con mucha leyenda detrás, que si los sonámbulos pueden ser agresivos, que si olvidan o no lo que hacen mientras deambulan, que si sus movimientos son automáticos y peligrosos, etc. Vamos a ver resumidamente algunas características de este comportamiento nocturno.

Ser sonámbulo significa caminar o realizar actividades mientras se está dormido. Normalmente ocurre durante el sueño profundo de las primeras horas de la noche. No se conocen exactamente las causas de este trastorno aunque sí está demostrado su carácter hereditario.

El sonambulismo es más habitual en los niños (sobre todo entre los 5 y 12 años), y suele ir asociado a episodios de fatiga, ansiedad o falta de sueño. Hoy en día aumenta el sonambulismo entre los niños, entre otras cosas, por la falta de sueño reparador, entre tanto ordenador y consolas. Aunque conforme van creciendo, los episodios de sonambulismo casi siempre acaban desapareciendo.

En los adultos, en cambio, el sonambulismo suele tener relación con el alcohol, ciertos medicamentos, determinadas afecciones médicas o algún trastorno mental. Los médicos deberán encontrar la causa y ver cómo paliarlo.

Existe la creencia de que es peligroso despertar a un sonámbulo y esto no es así exactamente. Sí que es verdad que al despertar, estará confundido o desorientado. Generalmente obedecen si se les guía hasta la cama de nuevo, donde seguirán durmiendo. Lo único verdaderamente peligroso en todo el tema del sonambulismo es que pueden sufrir lesiones durante los episodios de levantarse estando dormidos. Porque aunque son normalmente episodios breves (duran desde unos segundos hasta una media hora), en este espacio de tiempo pueden lesionarse. Es fácil que se hagan daño al caminar, tropezando, perdiendo el equilibrio, cayéndose por las escaleras, abriendo ventanas o puertas, etc. Aquí sí que hay que tomar precauciones para evitar lesiones, por ejemplo  adecuar la distribución del mobiliario, la colocación de objetos, cables eléctricos, cerrar puertas y ventanas, etc.

Existen muchas anécdotas sobre cosas que han ocurrido durante algunos episodios de sonambulismo, ya veremos algunas en otro artículo, ahora quisiera dejar recalcado que este trastorno no supone una enfermedad mental, ni mucho menos.