Temple, Russia, Saint Petersburg

San Petersburgo, un viaje imprescindible

Visitar San Petersburgo es toda una experiencia, todo en esta ciudad es a lo grande, y está llena de maravillosos palacios, museos y espectaculares puentes cruzando sus canales, todo ello cargado de tradiciones y profunda historia.

Estamos hablando de la segunda ciudad más importante de Rusia, por detrás de su capital Moscú. Desde que fue fundada por el zar Pedro el Grande, a lo largo de los años ha recibido otros nombres, Petrogrado (de 1914 a 1924) y Leningrado (desde 1924 hasta 1991). Y es una de las ciudades más grandes de toda Europa.

Por eso para poder visitar todo lo que nos ofrece la ciudad se requiere más que una simple escapada de fin de semana.

Si nos decidimos a viajar a San Petersburgo, la mejor época para hacerlo es entre mayo y septiembre. Porque además de que no hace tanto frío, durante el verano viviremos la experiencia de las llamadas “noches blancas”. Esto es un fenómeno natural típico de las zonas no muy alejadas de los círculos polares, y significa que los días son más largos, que el sol casi no se pone e incluso cuando se pone (sobre las 22h), no oscurece del todo.

Durante estos meses, entre mayo y julio se organizan infinidad de actividades nocturnas y las calles se llenan de gente paseando, disfrutando de las espectaculares vistas, la elevación de los puentes y la mayoría de cafeterías y bares están abiertos toda la noche.

San Petersburgo, ciudad de zares, cuenta con tantísimo para visitar que a continuación sólo nombraré algo de lo más destacado: el Museo Hermitage (uno de los más famosos y grandes del mundo), la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, en cuyo interior se encuentra la Catedral de la fortaleza con el panteón de los zares rusos, la Catedral de San Isaac con su enorme cúpula dorada y la decoración fabulosa de su interior. La Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada, con una decoración de mosaicos en su exterior e interior única. La inmensa Plaza del Palacio, frente al Palacio de Invierno o la Avenida Nevsky, calle mayor de la ciudad.

Y dado que San Petersburgo fue levantada sobre ríos y canales, los soberbios puentes que enlazan las islas de la ciudad constituyen un auténtico museo de puentes. El Puente Azul, el Puente del Canto, el Puente de los Besos, la lista es larguísima también aquí.

Seguiremos descubriendo San Petersburgo en próximos artículos, pero con este breve resumen que os he hecho, ¿a que ya estáis incluyendo esta ciudad en vuestra lista de destinos imprescindibles a visitar?