Sombras alrededor del terrorismo

Recuerdos del 11M

Este martes se cumplen diez años del peor atentado de la historia de nuestro país. Aquel once de marzo de 2004 que cambió  la percepción del terror que hasta entonces, unos asesinos nos habían hecho tener durante décadas.

Esta semana la desaparición de un avión de Malasyan Airlines parecía volver a abrir un caso de terrorismo internacional con raíces islamistas y ha vuelto a poner de manifiesto ese fenómeno mundial y transfronterizo que son las acciones puntuales con motivaciones bastardas amparadas en el fanatismo y la religiosidad.

Leo en un periódico una entrevista a Pilar Manjón, la presidenta de la Asociación de víctimas del 11 M, y no dejo de pensar la locura y la sinrazón en que esta mujer ha debido vivir estos diez años, tras la muerte de su hijo. Clamando entre la justicia y una civilizada venganza mientras se debate en luchas internas con otras asociaciones de víctimas, complejos intereses políticos y diversas opiniones públicas.

Yo, que viví aquel atentado casi en primera persona, de camino a esa Renfe de Santa Eugenia donde aún hoy vivo y donde aquel día retumbaron los impactos de las malditas mochilas, no dejo de hacerme cruces sobre la capacidad del ser humano de complejizar lo sencillo, de complicar lo simplemente emocional, de construir pequeñas peleas incluso en las guerras ya perdidas.

Diez años después, el terrorismo islamista nos suena a aviones que se pierden en un cielo asiático y tal vez sea bueno felicitarnos de que sea así, pese a que el martes volveremos a plantearnos la necia realidad de que algún día el terror se nos pose cerca.

De cualquier forma sería bonito pensar que los infiernos cuando nos llegan de improviso, no tuvieran más aristas que las que otros malvadamente quisieron reglarnos. El suplicio de las peleas, opiniones, debates intencionados, utilizaciones e intereses partidistas deberían quedar en el terreno del más absoluto respeto hacia aquellos para los que diez años después la fecha aciaga es mucho, mucho más, que aviones que se pierden en el cielo.