String of black pearls in a sea shell

Perlas de Tahití

Quiero darle a las perlas el lugar que se merecen. Una joya de lujo y exclusividad al alcance de unos pocos.

Pero, ¿Cómo obtenemos perlas preciosas? A diferencia del resto de joyas, una perla es una gema orgánica, que proviene de un ser vivo.

No es así siempre, también hay perlas orgánicas hechas por el hombre. Realizadas a mano bajo un secreto inconfesable. Son las conocidas Perlas Majoricas, de las que hablaremos otro día.

Es cierto que hay perlas de diferentes precios y tamaños, pero las autenticas, las de verdad son un lujo para la vista.

Las perlas de Tahití son perlas cultivadas naturales. Se cultivan en las maravillosas  aguas de la Polinesia Francesa. Su tiempo de cultivo es de 2 a 3 años y el tamaño oscila entre los 8 y los 18 mm.

La perla de Tahití es única y característica, por sus naturales tonos oscuros. Las perlas más bellas son sin duda las negras, más exclusivas y extremadamente raras. Debemos decir que no son realmente negras, si no grises oscuros, marrones intensos o con tonalidades verdes, pero depende de la luz resultan negras.

El tamaño de una perla se mide por su diámetro en milímetros. A medida que aumente de tamaño aumentará su precio. También variará el precio por la forma y la igualdad entre ellas. Las hay de varias formas, redondas, barrocas, Semi-redondas,  semi-barrocas y anilladas.

En la calidad de una perla influyen muchos factores, como su lustre o la calidad de su superficie.

– El Lustre es la luminosidad y brillo de la perla. Un bonito lustre corresponde a una perla con luz y efecto de espejo.

– La Calidad de su superficie la determinan la cantidad de impurezas que tenga. Cuanto más suave y lisa sea la perla, mayor será su valor.

El color no es un factor de relevancia en el valor de la perla, simplemente depende del gusto del comprador.