Cinema

Los premios Goya y sus aledaños

Ayer se celebraron en Madrid, los premios Goya, esos premios que festejan el cine español, las cosechas respectivas de cada año y sus gentes. Este año los premios han venido envueltos en la polémica de la no presencia en los mismos del inefable ministro del ramo Ignacio Wert, el mismo que ha defendido la subida del iva cultural hasta el 21% en cines, teatros y espectáculos artísticos en general.

El sector está de uñas con el ministro y el Gobierno en general pues la medida ha dado un golpe de gracia a un gremio asfixiado por la más que difícil competencia en un entorno dominado por los grandes blockbusters americanos y por la ausencia de un plan integral de ayudas a la industria del cine y el teatro español, siempre discutida por la discrecionalidad de la concesión de subvenciones, los supuestos amiguismos y demás.

He podido comprobar por mi mismo la cantidad de talento que existe en nuestro país alrededor de todas las creaciones escénicas. Es cierto que lo que falta precisamente es industria y también es cierto que tampoco andamos sobrados de industrias generadoras de empleo y riqueza en España. Más allá de esto, que nos debería llevar a no entender un apoyo más decidido por un sector con al menos todas las potencialidades para el crecimiento, el apoyo a la cultura-en el siglo XXI el cine es sin duda el mayor exponente masivo de la misma- es el apoyo a la identidad de un país, de lo que quiere contar y de cómo quiere contarlo. El cine, se ha demostrado en los últimos años, ha sido el mejor embajador de la marca España a nivel internacional. El talento de nuestros intérpretes y directores nos posiciona como un país creativo y original y eso revierte en una psique positiva hacia lo nuestro, que genera atracción y finalmente visitantes.

El otro día en el cine viendo la última peli de Scorsese y Di Caprio había cuarenta personas en una sala dispuesta para cuatrocientas. Y hablamos de dos de los grandes tótems del Hollywood comercial. ¿Se imaginan que será del nuevo director andaluz o vasco que dentro de tres años quiera estrenar su película a precio de diez euros la entrada? Añádanle el mundo de Internet, la piratería y la crisis que no se marcha. ¿Nadie va a estar dispuesto a cambiar esta tendencia? ¿Nadie va a confiar de una vez en que aquí esta nuestro alma y un enorme puntal de crecimiento?

Tal vez haya que ir a Londres a preguntárselo al esquivo ministro Wert.