Christmas tree

En unos días, será Navidad

En unos días alguien volverá a encender las luces y sentiremos nuestras calles de otra manera. En este país en el que nos cuentan  que cada familia debería más de 50.000 € si acumuláramos las deudas de todos y cada uno de ellos, en este país que perdió un millón de trabajos en sólo un año y cree levantar la cabeza, en este país de huelgas, recortes, prestaciones en colas de espera y albergues para indigentes llenos de platos de patatas guisadas con más dudas y miedos que esperanzas y certezas, en este país volveremos a descorchar botellas de espuma optimista y gritos fanfarrones. Volveremos al canturreo de unos niños entre números que prometen gloria, al  Corte Inglés a admirar belenes de juegos electrónicos y móviles sin oro ni  incienso, a fiestas con aforos de menos y luces de más, a polvorones de sabores y pralinés sin almendras.

Nos quejaremos de la misma caja catódica devolviendo chistes repetidos, inercias ante chimeneas engalanadas con cintas, bolas y estrellas. Cambiaremos nervios y angustias por resacas y exaltaciones. Encontronazos y envidias por perdones y cestas de buenas intenciones. Generosidades, mirras y bueyes, cuartos y uvas, capones, cajas navideñas para abrir deprisa, sonrisas de niños, villancicos nuevos y antiguos, negros y nevados. Repasaremos propósitos y voluntades, recordaremos fastidios y cruzaremos los dedos, iremos al circo y a fines de curso, descubriremos magia y volveremos a casa, apostaremos por un último anuncio antes de los nervios, y seguro que pelaremos los deseos escritos un año antes para quitar las pepitas y pellejos y creeremos que no fue tan malo lo que vivimos, que aún nos quedaremos con el “como estamos” para el venidero. Nos atacarán liturgias y supersticiones y entre tantas, descubriremos un llanto nuevo que nos sacará sonrisas, un aleteo en el constante devenir del tiempo que nos hará sentir buenos. En unos días ya será Navidad para todos.