Coffee cup and saucer on a white background. Foam in the form of the heart.

El café y la hipertensión

El café de las mañanas, el cafecito de después de comer ¡qué placer! Aunque también son bastantes los mitos que rodean a la cafeína, algunos de los cuales no son ciertos del todo. Por ejemplo, que las personas hipertensas no deben ni olerlo. Vamos a ver, es cierto que uno de los efectos de la cafeína es que la presión arterial se eleva momentáneamente. Pero el consumo de una taza o dos de café al día no produce hipertensión, es decir por debajo de los 300 miligramos no constituye ningún peligro.

Dicho esto, la próxima vez que quedes con tus amigos, sabes que si te pides un café normal en vez de un café descafeinado, no estás provocándote hipertensión. Para que te hagas una idea, una taza de café contiene entre 60 y 180 miligramos de cafeína y una taza de descafeinado contendría  entre 2 y 5 mg. Un alivio tener en cuenta esto, porque para los amantes del café es muy difícil resistirse a su aroma y su olor.

La cafeína, eso sí, estimula la actividad nerviosa. Unos 30-45 minutos después de haberla ingerido, llega al cerebro y estimula el sistema nervioso central (haciéndonos sentir más alertas y aumentando la energía). Así que hay que tener en cuenta no abusar de la cafeína, pues puede tener los siguientes efectos negativos: inquietud, ansiedad e irritabilidad, provocando dolor de cabeza, alterando el ritmo cardíaco o impidiendo dormir bien.

La cafeína, tengamos en cuenta que se encuentra, además de en el café, en el té, cacao, chocolate, bebidas gaseosas y en algunos medicamentos.

Otros aspectos importantes a  tener en cuenta es que el café puede interferir con la actividad de determinados medicamentos que se están tomando. Que tomar un café después de comer puede facilitar la digestión, pues favorece la secreción de saliva y de jugos gástricos e incluso puede reducir la aparición de cálculos biliares. Que las embarazadas también deben moderar el consumo de café, tal como decíamos antes, limitándose a una tacita o dos.

Con estas cuatro pinceladas que acabamos de dar sobre el café, lo que sí está claro es que no hace falta privarse del todo del placer de tomar un buen café y disfrutar de su reconfortante aroma, ¡que una tacita o dos al día no hacen daño!